Cómo mejorar tu mentalismo

Quería retomar el blog con unos sencillos consejos que harán que tus mentalismo mejore un 500%. Pueden parecer cosas muy sencillas, pero puede que precisamente por eso mismo no le prestamos mucha atención y las descuidamos.

Interésate por tus espectadores

Si ves actuar a mentalistas e ilusionistas con muchos años de experiencia, te darás cuenta de la diferencia en cómo tratan a los espectadores que suben al escenario, en comparación con los principiantes.

Los mejores profesionales no sólo le preguntan el nombre al espectador que va a ayudarles —¡y memorizan su nombre!—, sino que le pregunta de dónde es, a qué se dedica, charlan sobre ello,... En definitiva, transforma a esa persona que acaba de subir en la nueva estrella del espectáculo. E incluso es capaz de hacer que brille.

Pero ojo, el artista debe interesarse por el espectador de una forma sincera. Debe ser auténtico o el público lo notará, de forma consciente o subconsciente.

¿Por qué es importante esta interacción con el espectador? En primer lugar para que no se sientan como meros accesorios del espectáculo. Un espectador que sube al escenario no es un sobre o una baraja ESP. Dentro de un momento vas a necesitar que esta persona siga tus instrucciones y esté de tu lado. Que se sienta cómodo, e incluso agradecido por la experiencia.

En segundo lugar, si el resto del público siente que aquel que ha subido a ayudar al mentalista es tratado bien, y además está disfrutando, ellos también querrán ayudar más tarde y colaborar.

Por último, simplemente hablando con el espectador puedes descubrir cosas interesantes que puedes usar en el efecto que vayas a hacer. Si esa persona trabaja en marketing y vas a hacer un experimento en el que predices una elección, puedes preguntarle qué sabe acerca de los mensajes subliminales en la publicidad, y así introducir el efecto. Si es artista visual puedes preguntarle sobre su proceso creativo y enlazarlo con una adivinación de un dibujo. Etcétera. De esta forma tu actuación será mucho más “orgánica”.

Arriésgate

Si recuerdas, en mi anterior artículo sobre combatir los nervios, te proponía que alguna vez en cada actuación intentases usar de verdad tu intuición para adivinar. No querría que ese consejo se quedara en una mera mención al final de un artículo, ni que subestimases el poder de esa idea.

Sigamos con el escenario del apartado anterior, en el que un espectador sube a ayudarte, os presentáis y habláis un poco sobre él. En este contexto puedes hacer alguna pregunta como si hicieras una suposición: “¿eres acuario?”, “tienes un hermano, ¿verdad?”,... Lo que tu intuición te diga. Si aciertas poténcialo, y si fallas no le des importancia, sigue con la charla y simplemente se olvidará. En el curso de lectura en frío puedes aprender técnicas para potenciar cuando aciertes, y convertir los errores en aciertos.

Reduce tu repertorio

Sí, en serio. Limitarse a un repertorio reducido será muy beneficioso para ti, porque de esa forma podrás concentrarte en mejorar esos efectos que hagas, sacándoles así el máximo partido.

Una de las decisiones más importantes que tomé con respecto a este tema es eliminar de mi repertorio aquellos efectos que cumpliesen alguna de estas condiciones:

  • Las rutinas que no fueran conmigo, con mi forma de ver el mentalismo, o que no encajasen con el resto de mi repertorio.
  • Rutinas que se hayan puesto de moda, y que el resto de mentalistas estén empezado a hacer.

Esta decisión no ha sido fácil, porque he tenido que desechar muchos efectos que llevaba años y años realizando, que eran muy potentes para el público, y a los que le tenía mucho cariño. La parte positiva es que, con un poco de esfuerzo, he podido incorporar rutinas nuevas, originales, que me han dado muchas satisfacciones.

No puedo enfatizar suficiente este punto: huye de lo que hace todo el mundo.

Ten un proceso coherente

Sobre este punto se podría escribir un libro. El proceso en mentalismo es lo que el público ve o experimenta cuando hacemos lo que hacemos. Este proceso no tiene que ser visual —aunque es recomendable que siempre haya algún elemento visual—, pero siempre debe ser visualizable en la imaginación de los espectadores. Esto hará que lo que experimenten sea más interesante y se recuerde mejor. También, al darle al espectador una posible explicación, evitamos en cierta medida que su mente busque otras posibles soluciones.

Para llegar a este proceso tienes que hacerte preguntas básicas como: ¿leo la mente del espectador o el espectador tiene que concentrarse para enviarme sus pensamientos? ¿Uso la intuición o la psicología? ¿Los pensamientos son energía? ¿Tocar al espectador facilita la transmisión de los pensamientos? ¿Cuando hago una predicción veo el futuro o controlo las decisiones del espectador?

Meditar sobre estos temas repercutirá sobre los efectos o las presentaciones que hagas. Incluso es posible que tengas que eliminar efectos, como vimos en el apartado anterior. Es lo que me pasó a mí cuando empecé a dar pasos del ilusionismo al mentalismo: descarté la mayoría de los efectos que conocía porque no encajaban con la idea de mentalismo que tenía en mi imaginación.

Ahora bien, muchos artistas de nuestro gremio están de acuerdo en que no es necesario contarles a los espectadores exactamente cuál es nuestro proceso. Es decir, no hay que explicarles que si le pongo los dedos sobre la frente su pensamiento convertido en energía llega hasta nuestra mente, o algo parecido. Simplemente nuestros actos y presentaciones deben ser coherentes con nuestra visión, y dejar al espectador que saque sus conclusiones.

Yo comparto esa opinión en parte. Personalmente algunas veces prefiero darle al espectador pinceladas, para que él mismo se forme en su cabeza sus teorías, que muchas veces serán mejores de lo que tú puedas inventar. Otras veces le doy una perspectiva más definida. Es crucial que haya variedad en una sesión, y que el espectador no esté viendo lo mismo una y otra vez. Pero también es importante ser coherente: no hacer una adivinación de una carta detectando las mentiras y a continuación adivinar un nombre hablando con los espíritus.

Busca nuevas fuentes de inspiración

Ten siempre los ojos bien abiertos para cazar aquello que pueda enriquecer tu mentalismo. Me refiero a frases, historias, música, situaciones, pensamientos,... Cualquier cosa que vivas en tu día a día que puedas incorporar de alguna forma a lo que haces.

Esto es otra recomendación que ya hice en el curso de lectura en frío: ten siempre a mano papel y boli, o alguna aplicación en el móvil, para apuntar todo aquello que pueda ser interesante. Una frase de un libro que puedas añadir a alguna presentación, una escena de una película que te inspire para un efecto, un objeto cotidiano que pienses que puedas usar de alguna forma,...

Todas estas cosas harán de tus espectáculos y sesiones de mentalismo una experiencia única. Estarás ofreciendo algo a tus espectadores que ningún otro artista le podrá dar. Y esa será la razón por la que el día de mañana no querrán ver a un mentalista o ilusionista cualquiera, querrán verte a ti.

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